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Acerca del Posada San Vicente:

Nombrado después de "The Cowboy de Antigua". Un empresario principios de Antigua Guatemala

El Vaquero de La Antigua

Al inicio del siglo XX cuando no había carreteras asfaltadas, los viajes se hacían en vehículos de tracción animal. En esos tiempos existieron personas cuyas vidas fueron tan especiales que todavía se les recuerda, tal es el caso de don Vicente Rosales Bustamente, recordado como el Vaquero de La Antigua.

Vintage picture of young child on horse

Su papá, don Gabriel Rosales Pelláez, tenía una carpintería que comenzó como taller de carruajes, constructora de diligencias, muebles tallados, cajas para muertos, ruedas y accesorios. Este taller se encontraba en la 6ª. Avenida Sur No. 7. Enfrente en la casa No. 6, estaba la tazolera (lugar donde se guarda el maíz ya seco después de la cosecha), un depósito de alfalfa y establos que además de servir para las vacas y aves de corral, eran usados para guardar carruajes, carretas y diligencias.

Después de 1900 llegaron desde Estados Unidos diligencias y carruajes. Se cree que también arribaron vaqueros que traían consigo, tanto su equipo de trabajo como, por supuesto, su manera de vestir y el atuendo de don Vicente, El Vaquero de la Antigua partieron de este suceso.

Vintage picture of Antigua gathering

A los dieciocho años don Vicente y sus hermanos conducían tres diligencias de seis caballos, ellos mismos domaban y herraban a estos. En tiempos de lluvias los caminos se convertían en lodazales y para bajar la Cuesta de las cañas necesitaban utilizar ramas grandes como frenos, siendo ésta la única manera de resbalar despacio las diligencias. Las conducían en un pescante de aire libre, recibiendo las inclemencias del frío, del calor y de la lluvia.

Otra de las cosas que caracterizaron al Vaquero fue que construyó una posada y un hotel. La posada era un cobertizo sin paredes, y servía para que los viajeros tuvieran un espacio para dormir con sus animales, sólo se les cobraba al alimento que consumía el ganado.